Mi querida tarea

Así llamó Vilma a la Federación de Mujeres Cubanas que fundó el 23 de agosto de 1960, luego de cumplir el encargo de Fidel de la unificación de las organizaciones femeninas, a cuya conformación se consagró con singular desvelo hasta el último minuto de su vida. Nunca abandonó el sano orgullo que sintió por sus cuatro hijos y ocho nietos, en medio del constante quehacer que la tuvo inmersa en cuerpo y alma en la causa que defendió hasta la muerte; incierta, como decía José Martí, cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.

Mujer revolucionaria, transformó mentalidades, modificó costumbres; Fueron hondas razones de su vida estar al frente de la FMC, de los Círculos Infantiles, del Instituto de la Infancia, de la Comisión de Atención y Prevención Social, del Centro Nacional de Educación Sexual y de la Comisión de la Juventud, la Infancia y la Igualdad de la Mujer, de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Fue vicepresidenta durante muchos años de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM).

Líder femenina, defendió como nadie los derechos de la familia desde la experiencia y la pasión de ser esposa, compañera, madre y abuela, sin dejar todo lo que le tocó ser por ir a la vanguardia.

Su impronta en la Revolución Cubana nos hace verla con la flor en el pelo y el fusil en la mano, al lado de Celia y de Haydée, participando en el trabajo voluntario cortando caña, limpiando escuelas, abriendo círculos infantiles, discutiendo derechos familiares, visitando cafetales, abrazando a una deportista o a una obrera agrícola.

Su legado no se puede encerrar en una foto, una firma, una cifra, un gesto, una entrevista o un discurso. Es y será siempre muchísimo más que todo eso para las presentes y futuras generaciones: ejemplo multiplicado en tanto pueblo que no cabe en estatuas, monumentos, memoriales y plazas.

Fue, junto a los nombres de Celia Sánchez Manduley y Haydée Santamaría Cuadrado, un paradigma de mujer comprometida con la Patria, con la Revolución, con el Partido y con Fidel.

Más de medio siglo transcurrido ha validado las ideas de nuestro Comandante en Jefe y de nuestra querida Vilma acerca de la importancia del trabajo de una organización femenina para impulsar de manera decisiva la Revolución de las mujeres dentro de la Revolución Socialista.

En los logros alcanzados en la construcción y consolidación de nuestra sociedad ocupa un lugar cimero la organización que representa a las mujeres cubanas, que de beneficiarias se convirtieron en protagonistas  de su propia transformación.

Las federadas cubanas alcanzan mayoritariamente un alto nivel cultural, político e ideológico y son parte activa de la obra revolucionaria.

En Cuba las mujeres representan un gran por ciento de la fuerza laboral en el sector estatal civil., están presentes en todas las ramas de la economía nacional y es mayoritaria su participación en las esferas de la salud, la educación y la ciencia.

La misión médica cubana en Bolivia es muestra fehaciente de lo antes expuesto, el 54 % de su composición pertenece al sexo femenino.

Ustedes desde su trinchera ponen el nombre de Cuba en alto, con sacrificio, esfuerzo y amor,  entregan cada día lo mejor de su cocimiento en aras de brindar una atención médica de calidad a la población de este hermano país.     

¡Muchas felicidades!

¡VIVA LA FMC!


¡VIVA VILMA!


¡VIVAN LAS MUJERES CUBANAS!

DIRECCIÒN NACIONAL DE LA BRIGADA MÈDICA CUBANA EN BOLIVIA.

23 DE AGOSTO DEL 2019.

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